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Co-branding, estrategia colaborativa de éxito

La definición más concreta y rápida sobre ello constaría en que dos marcas que no tienen nada que ver se lleguen a asociar para crear productos o servicios bajo un techo en común a compartir.

Cada una de las marcas aporta lo mejor de ella misma tanto en cuestión de valores como en características creando un producto en común.

De ejemplos hay varios. Uno de ellos lo tendríamos en la creación del coche y la marca Smart, siendo este de las empresas Mercedes Benz y Swatch.

Sí, has leído bien. Esta Joint Venture la emprendieron juntos hace mucho tiempo y la verdad es que los resultados ha sido buenos, tanto a nivel de números como de producto (¿quién no ha subido a un Smart alguna vez y se lo ha pasado bien?).

¿Por qué usar co-branding?

Básicamente podemos encontrar dos puntos de por qué hacerlo:

  • El impacto en ventas es directo.
  • El reconocimiento que se crea entorno en la marca sobre la que se sujeta la promoción, o incluso en ambas dado el caso.

Cosas a tener en cuenta previamente

Que el consumidor reciba a ambas como algo a destacar y ayude a ver mejor a las dos marcas está bien, pero como antes de llegar a este hay que empezar bien trazando las cosas y sopesar unos pasos previos.

No todo el mundo vale para asociarse, porque las marcas son como las personas, diferentes. Y dentro de estas diferencias también tienen cada una de ellas unos principios diferentes.

Es mejor escoger un socio que tenga un punto de vista que te complemente, ya que con ello conseguirás incluso estrechar lazos y hacer equipo.

Y es que como en la viralidad, todo se contagia y los valores de una pueden llegar a asociarse con la otra.

Gracias a esta baza se puede llegar a ampliar el target de consumidor alcanzando uno que en un principio no se llegaba.

Aunque no todo es siempre maravilloso y existe una cara oculta de la moneda, la cual hay que tener en cuenta.

Para las marcas es mejor que sepan desde un principio hasta dónde pueden y dónde no pueden llegar. En resumidas cuentas, tener bien claras las condiciones entre ellas para que no haya malentendidos de cualquier tipo.

Pasando a la acción

Una vez establecido el paso previo, no solamente hay que tener en cuenta este sino la ejecución y la finalización de la campaña ideada por ambas.

Fijarse objetivos realistas y adecuados para ellas en su colaboración ayudará a tener mejor colaboración.

Pensar que respaldarse en la otra gracias a su reputación para ayudar a crecer la nuestra es un craso error. Las colaboraciones tienen que ser equilibradas como en cualquier otro tipo de relación que exista y se pueda poner como ejemplo incluso de la vida misma.

Y sobre todo, el trabajo conjunto marca la senda del éxito sin duda alguna.

 

Un tipo de estrategia colaborativa que puede aportar grandes experiencias, resultados y aliados con los que afrontar el mercado.

Es por ello que en Interneate hemos querido hablar hoy sobre tal cuestión.

¿Crees que realmente es interesante y aporta éxito o no? Déjanos tu opinión y cuéntanos qué te parece.

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