Internet of Things provocará cambios en estrategias para empresas y marcas

Atrás quedan aquellas escenas de series y películas en que los aparatos de nuestro alrededor se integraban en el día a día de los protagonistas como si nada, ya que a día de hoy es una realidad, se trata del Internet of things (internet de las cosas).

La tendencia con lo que ello supone, es que sean los aparatos los que nos den información constantemente gracias a la ayuda de su conectividad a la red, con lo que facilita en todo momento el poder tener a mano tal información.

Puedes tener aparatos en casa que a priori no parecía hace unos años que pudiera existir, como por ejemplo lavadoras con WiFi mediante tu dispositivo móvil pues programar e incluso chequea la ropa ella misma antes (manchas, jabón y agua necesario…) o persianas automáticas para ponerse en el punto exacto que más nos gusta para alumbrar de la manera que nos agrada.

Todo ello forma parte de un nuevo concepto que está cambiando la manera de hacer las cosas en nuestros días rutinarios buscando un nivel de conformidad mucho más elevado consiguiendo más fácilmente aquellos objetivos rudimentarios.

Las empresas viendo esta tendencia, cada vez son más los que conectan sus aparatos a la red para un funcionamiento más óptimo junto a nuevas funciones a desarrollar. Con todo ello, se abre una fuente de poder para las marcas gracias a estas, los datos que se generan constantemente.

Con lo que de manera instantánea y con todo lujo de detalles pueden conocer todo aquello que tenga que ver con el usuario y su manera de utilizar sus dispositivos (o incluso lo que más demandan).

En AdAge, las previsiones de futuro son optimistas tal y como recoge su informe en el que cita que a finales de década habrá unos 50.000 millones de aparatos conectados, lo que supone seis por persona a nivel global.

El acceso a la información generada por el consumidor por parte de marcas y empresas será cada vez más fácil pues.

Con ello, marca tres cuestiones a tratar.

¿Más valor de datos o de producto?

Con ello puede abrirse una ventana hacia incluso obtener ciertos productos como un frigorífico, tal y como nos citan, de manera que pueda salir gratuito con el mero hecho de poder dar nuestros datos a cambio.

Con ello se abriría mucho más valor a los datos generados por los consumidores, con lo que muchos empezarían a ser más conscientes del valor de estos. Aunque con ello no se deje de utilizar este tipo de productos, sí que se espera que el cliente quiera más transparencia para saber qué pasa con los datos generados por ellos mismos.

La privacidad asoma la cabeza

Llegados a este punto en que se empiezan a generar grandes cantidades de datos, es normal que el usuario llegue a un punto que cuando se generen, quiera saber para qué finalidad y la manera en que se tratará.

Con lo que es normal que se puedan plantear políticas de privacidad entre maras y usuarios para proteger el bien preciado, la información. Teniendo en cuenta que hay algunos relacionados con temas sensibles como el de la salud, no asombra esta cuestión.

La nueva “moneda” para el intercambio

Y es que tal y como señalan en AdAge, es el nuevo petróleo los datos.

Los datos pasarán a ser una gran baza y obtendrán un gran valor para marcas y empresas. Estas a su vez tendrán que tener especial cariño a la hora de tratarlos y obtenerlos.

Por lo que se prevé que haya tanto empresa que triunfen como nuevos problemas que puedan surgir. Y es que para grandes empresas y para algunas de sectores algo específicos ya que usan datos, para ellos el hecho de recoger datos es algo normal, pero para todas las demás les supone una fuerte inversión de capital y recursos para adaptarse a los nuevos tiempos.

Eso sí, el consumidor es el que tiene la última palabra.

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